viernes, 25 de enero de 2008

“YO QUIERO SER NIÑO EN GUINEA...NO TANTO”


Reflexión de Cristina Escalante, profesora de nuestro colegio que este curso está como cooperante en Guinea.

Los niños en Guinea: Una de las cosas que más te llaman la atención cuando llegas a Guinea es que hay niños y niños estés donde estés, vayas donde vayas... Malabo, Bata, en los patios, en la calle, en las aceras... niños y más niños... Para dar algún dato las familias aquí son muy numerosas; de 4, 5, 6, 7 hermanos y si sumas los hermanos que tienen por parte de madre y por parte de madre pueden sumar... 10, 12, yo que sé cuantos hermanos... así que hay niños por todos los sitios.
"No tanto": Expresión cotidiana de los guineanos que no se como definir a qué se refiere, por ejemplo si preguntas, a modo de saludo: Hola ¿ Qué tal está?. Suelen contestar: "Un poco bien... no tanto" o si preguntas, por ejemplo: ¿ Cuantos hermanos tienes? Es fácil que contesten: " No tantos..." o a la pregunta: ¿Tu casa es grande? La contestación común será: "No tanto"... y se quedan tan anchos, pero tu no has entendido ni si se encuentran bien, ni si tiene muchos hermano o pocos, ni cómo es su casa...
Bueno pues uno de los momentos más bonitos es cuando observas a los niños jugando en la calle... ni que decir tiene que los niños están todo el día en la calle. Tienen una imaginación desbordante; juegan a todo y con todo: un bidón de agua roto es un coche, un vaso de plástico un molinillo, la calle: el campo de fútbol; una "bici" sin sillín, sin cubiertas, sin pedales: una bici, los brazos: las alas de un avión o de un pato, un trozo de cable: una comba, un rodillo de pintura una fábrica de carreteras... juegan a juegos que nosotros tenemos prácticamente olvidados: rayuela, fabrican con las chapas unos "yo-yos" y los hacen girar unos contra otros, saltan, se suben por los árboles y coches abandonados, costruyen cabañas y otros juegos que no conocemos, incluso cantan y bailan sin ningún tipo de vergüenza.. Estos niños sí que saben jugar, cosa difícil de observar actualmente en nuestra sociedad. Y lo que más me llama la atención de esto es la capacidad de organizarse entre ellos, sin que ningún adulto les dirija; algo prácticamente impensable en "nuestros" niños. Como anécdota, justo esta semana me ha sucedido una cosa que me ha encantado: El viernes unos alumnos me dijeron: " Pofe, usted que vive cerca del campo de fútbol podría ir a vernos jugar este sábado, que jugamos a las 11:00h" Les dije que lo intentaría, suponiendo que tendrían formado un equipo de fútbol en alguna liga del barrio o algo así. El sábado me acerque al campo de fútbol (un campo de fútbol que está en el barrio) y allí les vi preparados para jugar esperando su turno (estaban "unos mayores"). Les saludé y me contaron me que no se trataba de ningún tipo de liga, ni equipo, ni nada; simplemente se habían puesto de acuerdo para jugar un partido los de tercero de secundaria contra los de segundo... es algo difícil de ver en Madrid.
Bueno, a lo que iba, que me he desviado del tema; verles jugar, correr, como se relacionan entre ellos y cómo disfrutan es un placer. Y lo que es maravilloso es observarles cuando llueve; es genial ver como en un segundito montan su pequeño "parque acuático" en el patio trasero de la casa (de barro) y se tiran con trozos de plástico duro o con un patín en el pie, saltan en los charcos o simplemente salen a enjabonarse bajo la lluvia; realmente maravilloso. (y como prácticamente van sin ropa sus madres no les van a regañar por ensuciarla)
Cuando observo todo esto únicamente puedo decir una cosa: "Yo quiero ser niño en Guinea"
Pero nos oro todo lo que reluce...los niños guineanos están solos. El mundo de los adultos y de los niños está totalmente diferenciado. Los hermanos mayores (5, 6,7, 10 años) cuidan de los pequeños; es su responsabilidad. Son los encargados de ir a por agua, de lavar los platos, de vender los bollitos que hacen sus madres, barrer la acera de sus casa...y no digo que esté mal que ayuden en casa; todo lo contrario, pero desde muy pequeños están solos sin convivir con sus mayores; prácticamente no ves a ningún padre jugando o hablando con sus hijos, solo dándoles órdenes. Tienen miedo a sus padres, porque cuando hacen algo mal les gritan, humillan ("eres un cabezudo") y lo pero de todo es que a muchos (supongo que no a todos) les pegan y en ocasiones con mucha dureza. Una de las expresiones que más se escuchan por la calle es la "famosa": "Te voy a pegar..." que los hermanos "mayores" repiten a sus pequeños ya que es lo único que han vivido...nosotros, a los niños que vienen a jugar y a pasar un rato intentamos meterles en la cabeza otra frase, que algunos ya van repitiendo: "No se pega" pero es su cultura y es difícil de cambiar. Todos los conflictos que surgen entre ellos se solucionan golpeándose. Ellos dicen "A este le gusta golpear...". Y aunque es genial estar todo el día en la calle jugando con otros niños, es triste que tus padres no estén pendientes de ti, y además aquí en Guinea el día es muy largo y todo el día en la calle puede llegar a ser muy aburrido. En nuestro barrio hay un niño de 6 años que nunca ha ido al colegio: no sabe lo que es un círculo, ni un cuadrado, ni un triangulo... y si hablas con la madre, porque viene a pedir que le demos clases particulares, tienes que escuchar como le habla al niño: "Es que Enrique es un cabezudo, es un bandido..." y el niño la mira y escucha bajando la cabeza.
Uno de los momentos más bonitos que he vivido ha sido una tarde con Fernando, un niño del barrio: Fernando tiene diez años, y siempre que puede está en la puerta de casa para que hablemos con él (digo siempre que puede porque sus padres a veces no les dejan venir, pero ya hablaré un día de esta familia). Bueno, a lo que iba; que está a gusto con nosotros. Un día que yo estaba trabajando me pidió un cuento para leer y le dejé que se sentara en la mesa del comedor a leer mientras yo trabajaba (Es el único niño que ha entrado en casa). Estaba emocionado y me dijo que quería hacer tareas...le puse un ejercicio de escribir. Cuando terminó se me ocurrió preguntarle si quería hacer sumas y restas y vi como se le iluminaba la cara (al tiempo que por debajo de la mesa, sin que yo le viera juntaba fuerte los puños como si estuviese celebrando un gol...). Resulta paradójico que se alegre tanto de que le pongas "tareas"... Desde entonces, cuando puedo y está solo, para que no le vean otros niños y habiendo pedido permiso a su madre, entra en casa a hacer ejercicios.
Simplemente son anécdotas que intentan expresar como viven los niños aquí en el barrio (los alumnos del colegio Español tienen otra realidad social bien diferente).
Así que, YO QUIERO SER NIÑO EN GUINEA....PERO NO TANTO.

Con cariño, Cristina

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