martes, 13 de noviembre de 2012

La pasión de unos profes con sus alumnos... La solidaridad de una tribu

Mis primos Arturo y Susana
En esta última temporada, en mi colegio me están ayudando a recoger tapas y tapones para ayudar a financiar una silla de ruedas especial (y por tanto costosa) para María, la hija de un primo mío que vive por Tarragona.
Esta siendo una experiencia muy chula, gratificante, de esas que demuestran que con pequeños gestos se puede hacer mucho bien a otros. Los alumnos me los entregan con gran cariño y respeto
En poco más de una semana hemos recogido más de 25 kg de tapones de aquí y de allá (mucha gente conoce a alguien que ya los estaba recogiendo y me los trae, otros han avisado a sus amigos, o han dicho algo en su parroquia o en su empresa). Y promesas de otros tapones que llegarán: "oye Paco, yo tengo en mi casa...", "ya estamos recogiendo..."
Impresionado y agradecido. Juntar 6000 Kg no será fácil, pero ahí estamos. En mi familia ya tienen unos 700 kg recogidos. Ya queda menos. Valen todo tipo de tapones y tapas de plástico (zumos, refrescos, bricks, tapas de colacao, nocilla, champús, desodorantes y limpiadores del hogar...). A ver si somos capaces de mantener la moral alta durante tiempo.

Además, mi primo Fran, el padre de la niña, puso el otro día en su muro de FaceBook un vídeo que el curso pasado hicieron los educadores del Centro al que llevan a María. Se destila pasión, cariño, respeto, ayuda, diversión, no tirar la toalla, creer en que se pueden hacer grandes cosas con niños por los que mucha gente no apostaría nada... Cada vez que lo veo, me emociono. Me hace creer en los humanos, en estos momentos de crisis y zozobra.
En nuestro colegio también tenemos alumnos de integración, que nos llenan las aulas de ternura, de cariño, de posibilidades de relación, de vida (y Vida), de energía, de un amor infinito.



Está clarísimo que el cariño ayuda a construir a las personas, y es evidente el afecto que estos educadores sienten por estos niños. Y lo que disfrutan haciendo cosas con ellos.
Esta es una muestra de cómo ver que lo que a priori era una desgracia familiar (hijos que nacen con una discapacidad grande), se convierte en todo un surtidor de afecto y unión.  Y seguro que además, a través de estos niños, se han forjado también amistades de los profesores con las familias, grandes complicidades, redes de ayuda.

Como dice la letra de la canción: 

"Bonita la gente que viene y que va bonita la gente que no se detiene, bonita la gente que no tiene edad que escucha, que entiende, que tiene y que da".

Qué gozada. Bonito!



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