viernes, 14 de diciembre de 2012

¿Y si educamos para la felicidad y no para el mercado?


Una reflexión sobre la educación y los cambios legislativos que prepara la ley del Ministro Wert. Una entrevista a Francesco Tonucci, pedagogo.




Suscribo buena parte de lo que manifiesta. Reproduzco y parafraseo lo que me ha ido interpelando.
  • La educación debe ser cooperativa, no competitiva, enseñando a los niños a ayudarse, a encontrarse, a vivir juntos. Los niños deben aprender a buscar conocimientos, no a competir entre ellos. El motor no puede ser el mercado.
  • No hay disciplinas importantes y otras secundarias, no hay que privilegiar a unas sobre otras. Eso es típico de escuelas "para pocos", que completaban la formación familiar, en la que solamente unos pocos terminaban sus estudios. Se deben fomentar todas las inteligencias, todas las áreas deben tener su oportunidad de formar las capacidades de los alumnos/as.
  • No son necesarias las reválidas que miden a la persona y le preparan el futuro en función de ellas. Hay que evaluar al sistema educativo en su conjunto, con parámetros internacionales, midiendo el progreso del sistema, no para bloquear el desarrollo de las personas, ejerciendo de filtro. 
  • Hay que cuidar a los profesores buenos, competentes, a los que innovan, a los que estudian, a los que se preparan. Muchas veces se encuentran solos en su centro y respecto a los padres. 
  • Necesitamos una escuela que atienda a la diversidad, no puede haber un criterio de exclusión. La diversidad enriquece a todos. Los niños "normales" no pierden por tener en sus aulas a niños de integración, "lo que se aprende es mucho más de lo que se pierde". Se comparte experiencia de vida. No tiene sentido separar a los niños en función de sus capacidades.
  • Es necesaria una escuela que atienda de manera importante a la educación infantil (donde ocurren cosas muy importantes, donde se ponen los cimientos de lo que ocurrirá después).
  • La educación pública tiene que tener todas las inversiones necesarias, para no comprometer el futuro de todos. 
  • La educación debe servir para ayudar a nuestros hijos sean felices, no vale la pena renunciar a la felicidad para la cual nacimos para llegar a ser lo que el mercado pide. La sociedad del mañana no debe ser dirigida ni decidida por el mercado, si no por las personas, cada niño debe llegar a ser la persona que sueñe llegar a ser.
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