lunes, 8 de abril de 2013

Final de la Campaña "Tapones para continuar la vida"

Foto tomada de la Web de Centro.
A principios de curso -corría del mes de octubre-, nos embarcamos como colegio en una campaña solidaria para ayudar a familiares de un profesor de este centro a financiar una silla de ruedas a través de la recogida de tapones de envases. La llamamos "Tapones para continuar la vida" (de María). Nos unimos así a una campaña que ellos estaban llevando a cabo en todo el Nordeste de Segovia, y a la que se ha ido uniendo más y más gente por toda la geografía española.


Por aquel entonces, ellos pensaban que lograrían el objetivo para final de curso, pero no contaban con la ola de solidaridad que se les venía encima, y lograron financiar la silla ya en el mes de enero. Con su trabajo y esfuerzo (son 7 hermanos), y con una logística eminentemente familiar (recogida por diferentes colegios, bares, centros de salud, diversas tareas de transporte, clasificación, almacenamiento, entrega en el reciclador) , fueron llevando toneladas de tapones a su destino, obteniendo así la financiación deseada. Visto lo bien que había resultado todo, en enero se plantearon financiar también una grúa para ayudar a la maltratada espalda de los padres de María, Fran y Rosa.¡Y la grúa está conseguida!


Para nosotros ha sido un placer y un orgullo acompañarlos, y nos ha servido para aprender muchas cosas, como decíamos al principio de esta campaña:
  • Que merece la pena molestarse con pequeños gestos -recoger un tapón no es más que eso-, para ayudar a otros, aunque no les conozcamos. !Qué bien que nos sentimos cuando resultamos útiles¡ 
  • el sentido de que la unión de muchos sirve para conseguir un objetivo común, 
  • la necesidad del reciclaje para construir un mundo más sostenible, 
  • la sensibilidad con las familias que tienen en su seno un niño con una discapacidad severa, ayudando a financiar una parte de sus grandes gastos,
  • el mérito de mantener la disciplina de recoger tapones durante mucho tiempo, asumiendo proyectos que a priori parecerían imposibles, por que su objetivo final se ve lejano,  
  • la sensación de considerarnos con suerte y aprender a valorar el tener algunas capacidades que nos permiten hacer muchas cosas frente a otras personas con más limitaciones,
  • la oportunidad de relativizar lo que a veces pensamos que son grandes problemas problemas, 
  • el sentido que tiene ayudar a otras personas que quizás ni conozcamos en ésta época de crisis que parece no tener fin... 
  • Han sido unos meses muy gratos, de trabajo en favor de otros, y que nos han reportado grandes satisfacciones: sonrisas, compromiso, encuentros personales, creer en la bondad de las personas, sentirnos unidos en un proyecto común...
La gratitud de la familia de María es inmensa. Nos cuentan que han disfrutado mucho de toda la solidaridad recibida, que ver las fotos de nuestros niños entregando tapones les producía una gran alegría - incluso emoción y llanto-, que nuestro esfuerzo les ha ayudado mucho (hemos colaborado con cerca de dos toneladas de tapones)...



Y nos han hecho llegar una carta de agradecimiento general a todas las personas que les han ayudado, en la que dicen cosas como estas:
Parecía una misión inalcanzable, un objetivo a largo, muy largo plazo…pero se ha conseguido…
Y es que la campaña solidaria “tapones para María” enseguida tomó unas dimensiones mucho más amplias, los miles de tapones se fueron adornando con millones de gestos, que han desbordado, no solo las previsiones, sino las emociones de todos los miembros de esta familia.
No sería justo limitarnos a decir gracias sin antes expresar como nos hemos sentido, como VOSOTROS nos habéis hecho sentir, en esta especie de sueño, en el que millones de personas anónimas nos han acompañado. No podemos desaprovechar la oportunidad de contaros todo lo que hemos aprendido, todo lo que VOSOTROS nos habéis enseñado.
Ha habido grandes gestos y también enormes; cada vez que alguien gira un tapón y lo pone en una bolsa esta añadiendo una vuelta a las ruedas de la silla de María, y es que la máquina de la solidaridad con sus engranajes a menudo invisibles, es capaz de convertir pequeños movimientos en un avance continuo y gigante hasta la meta.
Porque tapón a tapón habéis situado el NORDESTE DE SEGOVIA (y unos setecientos kilómetros a la redonda) en el centro del mapa de la solidaridad y del esfuerzo conjunto. Habéis demostrado, una vez más, que hay sentimiento de comunidad, de pertenencia,… y que cuando surge un proyecto común, una necesidad de alguien a quien apenas se conoce, “mi pueblo me cuida”.
Al recoger vuestros tapones hemos sentido que nuestras abandonadas carreteras ya no tienen tantos baches cuando el viaje se hace en compañía.
Porque mientras hacíais las muñecas, los bizcochos, los llaveros… para llevar adelante ese gran mercadillo, lleno de juegos, puzzles, plantas, globos… estabais tejiendo la alfombra de colores por la que ahora rueda, ligera, la silla de nuestra niña Marieta, para ir cada mañana al autobús que la lleva a su cole.
Porque cada céntimo de aportación, tan anónima, tan desinteresada… ha bombeado intensamente nuestros corazones, llenando a menudo nuestros ojos de lágrimas y ahogando las palabras que no siempre es fácil encontrar para expresaros nuestra definitiva gratitud.
Estas fotos testimonian el deseo cumplido, de momento es lo único que os podemos devolver…pero en cuanto la mama de María recobre el esplendor y la fuerza de su melena, volveremos a pasear por nuestras calles, a compartir, a celebrar…
Orgullosos de pertenecer a una España solidaria, orgullosos de nuestra tierra, nuestross campos, nuestros ríos, nuestro viento, de tener un lugar al que volver…orgullosos de saber que no todo se compra y se vende…orgullosos de toda la gente buena…
Ahora sí.  ¡¡¡¡GRACIAS!!!
Muchas gracias a todas la familia mercedaria que se ha involucrado con nosotros, alumnos del colegio, sus padres desde sus negocios o empresas en las que trabajan, parroquias... De parte de Paco, nuestro profesor, también especialmente a la gente del Colegio Público Real Armada y del IES Felipe II, a los de la Parroquia de Santa María del Buen Aire en Moratalaz, al Centro de salud de Pavones, a las cocineras del Colegio Mayor Mara, a... (seguro que nos dejamos a mucha gente anónima, pedimos perdón de antemano).
Por recordar lo que ha supuesto para nosotros, volvemos a incluir nuestro "álbum de fotos de los tapones", que, como la propia recogida de tapones, ha ido creciendo y evolucionando en estos meses. Todos nosotros merecemos el brindis que nos ofrece el niño de la foto que abre este artículo. ¡Salud!



Nota: ​Seguiremos recogiendo tapones hasta este viernes, y los entregaremos a otros proyectos.​
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