martes, 1 de julio de 2014

Padre nuestro corporal. Una oración en #1ESO


El pasado mes de febrero acudí, como casi todos los años desde hace más de diez, a las Jornadas de Pastoral de Escuelas Católicas en Madrid, en el que Luis López González, miembro del Programa TREVA (sobre técnicas de relajación en el aula), y miembro también de la Asociación Malaria40.org nos mostró un vídeo que había realizado con sus hijas para la oración corporal del PadreNuestro.
Sigo convencido del necesario acompañamiento de nuestros alumnos en busca de su mundo interior. Y me pareció que la oración corporal era una buena manera. Este año he tenido la suerte de tener un grupo en 1º de ESO muy colaborador, alegres, cariñosos, que han aceptado de buena gana muchas de las propuestas que les he hecho en la oración de la mañana.
Durante el año les he intentado inculcar que se puede orar de muchas maneras: con oraciones propias de la liturgia, con textos y cuentos con valores, observando y contemplando la realidad, agradeciendo lo que te pasa, con tu postura corporal, con vídeos o canciones que expresan algún mensaje (aunque no sean explícitamente religiosas), con el ejemplo de personas que nos sirven de referentes, pidiendo fuerzas ante situaciones duras de la realidad propia o ajena, contrastando nuestra vida en nuestras comunidades, con los sentidos, bailando... La oración no debe estar encerrada y confinada solamente en nuestros corazones, nuestra mente y nuestra voz.
Y les contaba también los gestos que hacemos en misa expresan muchas cosas: desde las manos abiertas del PadreNuestro (símbolo de una oración de petición, que muestra al Padre nuestras manos vacías que esperan dones), la genuflexión que realizo en la consagración (en la que yo expreso el reconocimiento a ese Dios que se nos ha dado plenamente con la expresión "Señor mío y Dios mío"), arrodillarse ante la Presencia del Misericordioso, la mirada serena y atenta para vivir la celebración conscientemente...


La manera de expresarnos en la Iglesia es parte de la Liturgia, es parte de la vida. Ayer estuve en una celebración de confirmaciones en la que dos chicas jóvenes de 16-17 años no dejaron parar su móvil, conectadas a WhatsApp y Twitter. Claramente estaban allí por amistad con alguno de los/las jóvenes que se confirmaban y no por amistad con Dios. No me atreví a decirles nada, mi mirada asombrada y molesta les decía todo. Al rato, captaron el mensaje, y salieron a esperar el final de la celebración en la calle. No digo que haya que vivir una fe recia y solo atenta a las formas, todo lo contrario, nuestra presencia en la Iglesia debe ser relajada y con capacidad de disfrute, pero un mínimo de "saber estar" creo que es necesario.
Rezar podríamos definirlo (qué atrevimiento el mío, doctores tiene la Iglesia) como cualquier expresión de nuestro alma que nos ayude a ponernos en conexión con Dios. La expresión corporal nos ayuda a interiorizar la vida, a ponernos en conexión con el TodoBondadoso, nos sorprende, nos ayuda a ser creativos, nos invita a escuchar, nos mueve el cuerpo y el corazón, nos anima a mover nuestro cuerpo con una intención, gobernados desde una conjunción mente-alma-corazón. Nuestra postura corporal puede expresar muchas cosas: miedo, confianza, cariño, agradecimiento, afecto, respeto, amor, menosprecio, relajación, nerviosismo... Ayudemos a nuestros alumnos a controlar y vivir conscientemente todos esos sentimientos y sensaciones.
Ayudemos a nuestros alumnos/as a relajarse, a disfrutar del silencio, a entrar en contacto con Dios por diversos canales, a disfrutar del viaje, a vivir conscientemente su interioridad. Humanicemos la educación, facilitemos experiencias de emoción y silencio, enseñémosles a escuchar, a reconocer y gestionar sus propias emociones, a centrarse, a focalizar conscientemente su manera de estar en el mundo, ayudémosles a mejorar su bienestar emocional. Hagámosles este regalo.

Este es el vídeo original que me ayudó a realizar la oración con mis alumnos. Disfruta de él, úsalo.


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