jueves, 14 de febrero de 2013

Mis amigos Roberto y Cuca no son delincuentes

Hace muchos años que junto con mi mujer estoy en una asociación de ayuda y apoyo a personas en riesgo de fragilidad social. En ella he conocido y conozco a personas maravillosas, que movilizan su vida para acompañar a otros, sin ningún tipo de heroísmos. Una asociación en la que se acompaña a otros en sus procesos personales y vitales cuando la vida no les ha dado muchas oportunidades (familias desnortadas, pobreza, toxicomanías, inmigración...), en la que se reivindican derechos para ellos, y para la sociedad en general. Se acompaña a personas que tienen que reinventar su vida y soñar un futuro mejor. En la Asociación Apoyo somos una especie de familia, que busca segundas oportunidades para gente que ha tomado algunas decisiones erróneas en su vida. Como dice nuestro "quienes somos", deseamos que cada persona llegue a ser aquello que late en su corazón.
En esta asociación he conocido a Roberto y Cuca (Pilar), y me reconozco y admiro cada día en ellos. Son parte de mi vida, y de la vida de muchas personas. Gente con un sentido amplio de la familia, de la humanidad, de la solidaridad como forma de vida. Hace años que acogen en su casa a chicos inmigrantes, cubriendo con ello además un hueco que la sociedad civil y la Administración no cubren. Su hija Carmen, de poco más de un año, no puede tener un aprendizaje mejor para su vida.
Ahora es la Administración quien les aprieta, la que a través de del proyecto de reforma del Código Penal, que en su artículo 318b establece penas de prisión de hasta dos años para aquellas personas que alberguen en su casa, aún sin ánimo de lucro, a inmigrantes en situación irregular.

Comportarse con humanidad no es un delito.
“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y,  dotados de razón y conciencia, tienen el deber de comportarse fraternalmente los unos  con los otros” (art. 1 Declaración Universal de los Derechos Humanos).
No me parece justo, y desde aquí lo denuncio. Te pido además que firmes en Change.org para cambiar esa legislación y corregir este lamentable error. No se puede castigar el altruismo, ni la bondad humana.



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