martes, 11 de octubre de 2011

Escuela pública para todos. Escuela concertada (la mía), también para todos.

Últimamente, algunos amigos de la enseñanza pública (tan revuelta en estos días), han intentado convencerme, con mucho cariño y con cierta vehemencia, de que no trabajo en el sitio adecuado.
En mi escuela concertada, la de siempre, la de los que llevamos toda la vida trabajando por y para los alumnos, y su salir adelante en la vida, también creemos en lo que se reivindica en este vídeo.
Hay otras escuelas concertadas y privadas, abiertas en mi Comunidad Autónoma en estos últimos años, con otros intereses, en condiciones de ventaja, montadas como un negocio. Pero no las identifico con la mía, con La Merced en la que trabajo.
Acompañamos muchachos en su crecer, colaborando con las familias, con un ideario católico (sin ningún complejo por ello), somos un servicio público también. Buena parte de mis compañeros se dejan la piel y el corazón cada día por educar a nuestros chicos y sacarlos adelante, por conseguir que "Pepito sea el mejor Pepito que Pepito pueda llegar a ser". Ese es nuestro negocio.
Mis hijas estudian en la escuela pública, y tampoco tengo ningún complejo por ello. Es lo que familiarmente hemos elegido. Deseo una escuela pública de calidad y de calidez. Como el sitio en que trabajo. Y mi sanidad, a la que acudo, támbien es la pública, y también deseo que ahí me atiendan estupendamente. A Educación y Sanidad es donde más deseo que vayan a parar mis impuestos.
Y no tengo ninguna intención de meterme en política, ni generar ningún debate al respecto, si no que simplemente quiero reivindicar la escuela en la que creo, una escuela en la que caben/cabemos todos. Mi escuela.



El viernes pasado estuve en una oración por la escuela pública que se organizó en mi Parroquia. Como propuesta suena raro, lo sé. Me encantó. Vinieron padres, profesores, amigos del mundo de la salud...
Y yo sentí que es muy chulo ser profesor, poder estar acompañando la vida de los niños, que en la escuela pública hay muy buena gente, muy vocacional, muy entregada, con deseos de que la sociedad reconozca su trabajo, su dignidad docente y educadora ¿por qué tanto empeño en enfrentarnos?. Allí, en medio del templo, con un sencillo gesto, montamos olas y barquitos de cáscara de nuez que llevaban nuestros dones, los que tantos profesores ponemos cada día en nuestra tarea: paciencia, entrega, ilusión, cariño, escucha, pasión, calidez, profesionalidad, horas y horas de trabajo no estrictamente lectivo...

Todo eso debe ser la escuela, sea pública o concertada. Eso creo.

A mis amigos de la escuela pública les animo en su lucha, todos debemos trabajar en condiciones adecuadas para hacer bien lo que nos gusta hacer sin acabar extenuados.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Blogging tips